
Lo conté ayer en un programa de televisión: uno de los aspectos de la sexualidad de los testimonios que he reunido hasta el momento es que entre hombres y mujeres son más las semejanzas que nos unen que las diferencias que nos separan. Puede que siempre haya sido así, que sintamos y pensemos de modo similar o que las diferencias dependan de las personas y no de una cuestión de género. O bien, que tras rebelarnos contra los patrones culturales a los que nos han obligado a ajustarnos, hayamos logrados acercarnos los unos a las otras. Así es como los hombres comienzan a degustar un sexo menos centrado en el coito y demandan que haya más tiempo, más creatividad, más imaginación.
Después de participar en el programa, me encuentro esta mañana con que se ha publicado un estudio del Instituto Kinsey que corrobora esta conclusión:
En una relación a largo plazo, las demostraciones de afecto, como los abrazos y arrumacos, son tan importantes o más para los hombres que para las mujeres.
1 comentario:
Felicitarte por como escribes y la forma,las palabras y el sentimiento.
Sinceramente enhorabuena.
Un saludo.
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