sábado, 26 de mayo de 2007

Madurar para renacer

Una semana después de que me invitaran al programa de Antena 3 Espejo Público, veo y escucho en el mismo espacio a otro entrevistado, Diego Armario López, periodista y autor de La segunda virginidad, quien recoge en esta obra conclusiones muy similares, por no decir idénticas a las obtenidas en Dímelo al oído y Lo que de verdad nos pone.

A pesar de su título, el libro de Diego Armario no se refiere a esa espantosa moda, que está haciendo furor en Estados Unidos, de dejar de pegar polvos con el novio meses y hasta un año antes de la boda, para vivir con más ganas la luna de miel. Por ahora, semejante estupidez no ha alcanzado a las parejas españolas, aunque me espero cualquier cosa.

No, su libro habla de esas mujeres que pasados los cuarenta, o incluso en torno a la menopausia, saben lo que quieren en la vida, o al menos, lo que no quieren. Mujeres que se han librado de tabúes y de una educación represora, cuyos hijos han crecido y han dejado de depender de los cuidados maternos, mujeres que conocen mejor su cuerpo, que han aprendido lo que de verdad les pone en la cama o fuera de ella. Muchas de ellas han roto con un marido que le cortaba las alas, un marido inseguro que necesitaba controlarlas.

De todo ello habla su libro, por lo que escuché en la entrevista. Ahora tengo que leerlo.

viernes, 18 de mayo de 2007

El Papa y 'Dímelo al oído' llegan a Brasil

Erre que erre, siempre con lo mismo, el jefe supremo de la Iglesia Católica visita Brasil para pedir castidad, entre otras asuntos. Que manía tienen los de tradición judeo-cristiana a todo lo que da gustito, y cuánto valor le encuentran al sacrificio y el sufrimiento.

Afortunada y jocosamente se ha producido una coincidencia: Ediouro Publicações acaba de poner en el mercado la edición brasileña de Dímelo al oído. Las mujeres cuentan sus fantasías sexuales. Aunque por el título que le han dado al libro parece otro: Mulheres Confessam. Só o anonimato da Internet poderia permitir tanta sinceridade.

El primer testimonio que aparece en la obra se llama En la iglesia, y pertenece a una mujer de 47 años: "Mi fantasías [...] tiene lugar en la catedral de mi ciudad, en verano, rodeada de las imágenes que me hicieron adorar cuando era pequeña en el colegio, con un hombre de color con un miembro enorme..." En definitiva, un entorno relacionado con la represión y, por ese motivo, resulta mucho más transgresora que si perteneciera a la imaginación de una mujer para la que la sexualidad no tiene un valor pecaminoso.

Los responsables de las editoriales saben que muchas mujeres no se atreven a leer un libro en el metro o en el autobús con una portada atrevida o un título provocativo, y creo que ese es uno de los posibles motivos que han originado el cambio y la desaparición, sobre todo, del concepto “fantasía sexual” en esta edición. Sí, señoras, a pesar de las obscenidades que nuestras mentes calenturientas imaginan —y qué ricas y saludables son—, la sociedad nos exige que nos mostremos recatadas. Con tanto tabú que derribar y con el Papa exigiendo que no escuchemos nuestros impulsos naturales, me temo que psicólogos y terapeutas tienen trabajo para rato. Espero que el libro les ofrezca un poco de ayuda.

jueves, 10 de mayo de 2007

Demos la bienvenida al pene

A juzgar por las respuestas recibidas que ha dado lugar a Lo que de verdad nos pone, desde que las mujeres nos hemos hecho dueñas de nuestra sexualidad, también hemos derribado unas cuantas barreras que nos impedían disfrutar de ella plenamente.

En esta ocasión quiero mencionar un par de ellas que están relacionadas con el miembro viril. Por un lado, se acabó lo de ver la penetración como una invasión agresiva de nuestro cuerpo. Así lo percibía en la década de los 70 un sector del movimiento feminista, al que debemos muchos logros, pero que también ha cometido sus errores. Ahora las mujeres están más que dispuestas a acoger al pene con un afectuoso abrazo vaginal.

La otra cortapisa a la que hemos dado una patada es esa estupidez que largó Freud —sí, he dicho “estupidez” refiriéndome a las ideas freudianas, aún a riesgo de que quieran mandarme a la hoguera— sobre la “envidia del pene” que, según él, sentíamos las mujeres. De lo que tenemos envidia, y motivos no nos faltan, es de que los varones tengan más facilidades que el elemento femenino para ascender en una empresa y que, al mismo tiempo, asuman menos responsabilidades en el ámbito familiar sin ningún complejo de culpa. ¿Pero del pene…? Ellos sí que aseguran sentir envidia de nuestros intensos y múltiples orgasmos, sin importarnos si proceden de la estimulación directa del glande clitoriano o de la fricción en las paredes vaginales.

Muchas mujeres confiesan que adoran el miembro que les proporciona placer, símbolo de fuerza y virilidad. Algunas comentan que el “grosor”, al menos, sí que importa. De todos modos, sugiero al hombre que quiera hacer un regalito a la pareja, que no se empeñe en llevarle el aparato más grande que encuentre en el sex-shop y que si desean regalar un dildo, lo mejor es que lo escoja ella, que es quien va a introducírselo, aunque sea algo a compartir, como buenos compañeros de cama.

domingo, 6 de mayo de 2007

¿Qué hay de nuevo? El Kama Sutra


Pues sí. Si en materia sexual hay algo que se conserve como el primer día es el Kama Sutra. Nacido en el siglo III de nuestra era, siempre es nuevo, siempre es moderno, siempre vale la pena descubrirlo o redescubrirlo. Quizás por ello artistas contemporáneos, como Sergio Mora, se atreven a reinterpretarlo.

Este fin de semana me he acercado a la Galería Iguapop (calle Comerç, 15, en Barcelona) para contemplar su obra. Por cierto, que le he preguntado por qué razón ha dibujado al pene como un personaje por sí mismo, despegado del cuerpo que suele acompañarle, y no ha hecho otro tanto con los genitales femeninos. El artista reconoce la dificultad de plasmar una vulva como figura con vida propia, puesto que el miembro masculino sobresale del cuerpo, y no sucede lo mismo con lo que hay en nuestra entrepierna. Sí, Sergio, ese es uno de los motivos por el que las mujeres mantenemos una conflictiva relación con nuestros bajos, especialmente si nadie nos ha enseñado a pillar un espejito y adoptar las posturas adecuadas para vérnoslo: “Niña, no te toques ahí, que está sucio y huele mal”. Si para nosotras es casi un secreto, para vosotros aún más, no creas que no lo entiendo. Y así es como me ha parecido que lo has visto en tu obra.

Volvamos al Kama Sutra. El texto del sabio Vatsyayana va más allá de una propuesta de posturas acrobáticas, y a menudo ridículas. Se centra en las relaciones interpersonales y entiende la sexualidad como una faceta esencial de la vida humana. Para el Kama Sutra el cuerpo de una mujer desnuda es sagrado porque despierta el deseo, al contrario que la tradición judeo-cristiana, que lo interpreta como una invitación al pecado. El Kama Sutra nos enseña a vivir la experiencia erótica a través de todos los sentidos, de la música y de las artes, para que ambos, hombres y mujeres, disfruten por igual en esa entrega. Por eso me parece moderno.

Quizás tenga que ponerse de moda en el país donde nació, ahora que ciertos sectores de la India se rasgan las vestiduras por el beso de Richard Gere a una actriz hindú. “Acto obsceno” le han llamado. ¿Se habrán convertido al cristianismo?

viernes, 4 de mayo de 2007

Lo que de verdad nos pone

Este libro es el fruto de otro trabajo anterior, el de la obra Dímelo al oído, cuya primera edición se publicó en el año 2004 y que recoge los testimonios de 69 mujeres españolas. Mujeres que contaron cuáles eran sus fantasías sexuales, en qué situación sentimental se encontraban, cómo fue su “primera vez”, si se masturban o no, si disfrutan de sus vidas sexuales, los juegos que practican, sus predilecciones como consumidoras del mercado erótico…

La obra tuvo una excelente acogida por parte de lectores y especialistas de la sexualidad humana. Pero nos pidieron más: ¿Y qué pasa con los hombres? ¿Acaso lo sabemos todo de ellos? Los varones españoles también quisieron conocerse mejor, entenderse, descubrir si tenemos una imagen errónea o no de la sexualidad masculina. Por ello recabamos sus testimonios y los de otras mujeres que durante tres años han respondido a nuestras preguntas. Ellos, ellas y sus secretos desvelados son los protagonistas de Lo que de verdad nos pone, porque son ellos quienes nos han enseñado que los mejores afrodisíacos se elaboran en el cerebro.









Autoras: Sonsoles Fuentes y Laura Carrión.
Editorial: Temas de Hoy.